Unos pocos puntos que consideramos en dondestudiar.com.uy que deberíamos seguir todos para preparar los exámenes.
Los últimos exámenes del año, generalmente son varios en diciembre, suelen ser los más complicados. Sumándole que de su resultado depende muchas veces pasar de año o poder ingresar en la Facultad nos coloca en un extres que puede ser contraproducente.
Preparación con anticipación: Organizarse y preparar todo con tiempo. Asimilar lo que se tiene que estudiar lleva su tiempo.
Es muy común escuchar la expresión “Lo preparo una semana antes”. Es posible que funcione en alguna ocasión preparar un examen en pocos días y salvarlo, sin embargo la suerte no interviene en todo momento. Además de ello el conocimiento adquirido en pocos días de manera intensiva, sumado a pocas horas de sueño dará como resultado que ese conocimiento que se adquiere en esos días se olvide rápidamente.
Si se asistió a clase todo el año se tienen mayores posibilidades de salvar porque hemos ido asimilando el contenido de las clases.
Volumen del material: Organizarse con ese material y descansar cada pocas horas es importante. En jornadas largas de estudio tener pequeños “recreos” cada dos horas es necesario. Evitará de esa manera la fatiga, ayudará a que pueda volver a concentrarse al volver y el relajarse en esa pausa con cosas que no tengan nada que ver le ayudará a quitar parte del aburrimiento que a veces nos aborda en esos días en que corremos contra reloj hacia el examen.
Preparar el material: Realizar esquemas, resúmenes, subrayados y hacerse llaves o notas al margen de los libros o fotocopias que nos ayuden a ubicar rápidamente el punto importante en el texto.
Realizar exámenes: Realizar exámenes de la materia a rendir, esto además de guiarnos sobre preguntas comunes en años anteriores nos ayuda a extraer lo que sabemos sobre lo que se pregunta y traducirlo en frases coherentes y organizadas. Siempre se recomienda, si hay que desarrollar un tema, escribir de lo particular a lo general o de lo general a lo particular. De ésta manera estructuramos respuestas y practicamos lo que estudiamos.
El día del exámen: Tomarse unos minutos para leer cuidadosamente las preguntas y formar en nuestra cabeza la respuesta. A veces entre nervios y ansiedad se lee mal o incompletamente las preguntas, lo que da como resultado que no respondamos parte de lo que se nos pregunta no ya por no saberlo sino por no leerlo. Ubicar dentro de nosotros la respuesta, pensar cómo la vamos a responder y luego comenzar a escribir. Puede parecer que no tenemos tiempo para ello, en el apuro es común en muchos jóvenes que sienten que se le van los minutos y que así no van a poder entregar a tiempo. Es un error común y muy entendible que es sin embargo equivocado. Cualquier profesor valorará más una respuesta concreta, bien estructurada y que refleje el conocimiento que se ha adquirido que un contenido arrojado sobre el papel al que es complicado seguirle el hilo y que está mal expresado. Mejor es simple que complicado, puntual que vago.
Repaso: Una vez terminado el exámen verificar que no haya faltas de ortografía y que ningún punto de las preguntas que se nos han hecho quede sin responder.
Fuente: Dondestudiar.com.uy





