Según datos estimativos de la UNESCO asciende a 770 millones en el mundo las personas que no saben leer ni escribir. En un país industrializado y aún semi-industrializado, ser analfabeta es uno de los tabúes más fuerte y más difíciles de romper.
Éstas cifras son toman mayor presencia en los países en desarrollo, aún hay muchos que no saben leer ni escribir. Un analfabeta adulto requiere de muchísimo valor para poder asumir esta situación; el miedo a ser discriminados e incomprendidos los lleva al silencio.
El punto de partida
Son personas comunes y corrientes, padres de familia y empleados, sólo que saben escribir poco o nada. Tampoco saben leer ya sea porque nunca aprendieron o porque son analfabetas por desuso (aquellos que fueron a la escuela algunos años pero con el correr del tiempo han olvidado lo aprendido).
Entrar a un curso de alfabetización es un gran paso, actualmente en Uruguay se puede asistir a clases para adultos. La base de que la parte cada alumno varía mucho individualmente. Algunos reconocen sólo algunas letras, otros leen fluidamente pero no escriben. Aparte de adquirir las destrezas propias en lectura y escritura, se trata de que los alumnos ganen en su autoestima, sentir que a veces se encuentra deteriorado.
Hay que tener en cuenta que la gente que se encuentra en ésta situación lleva en algunos casos mucho tiempo con este problema, para algunos representa la mayor deuda que tienen, el mayor problema de su vida.
El mercado laboral cada vez más exigente
El problema se agudiza con el pasar del tiempo. Las exigencias del mercado laboral son cada vez mayores. Saber leer y escribir es considerado como lo más básico actualmente, a ello se le suma conocimientos informáticos y de idiomas en muchos casos. En algún momento la carencia de estos conocimientos repercute en la probabilidad de conseguir empleo.
Callar por vergüenza
Ser analfabeta no es hoy una situación fácil de llevar. Basta pensarse un minuto en esa situación para imaginar todo lo que no podríamos hacer, todas las situaciones en que nos podríamos encontrar con nuestros familiares, amigos y en circunstancias de la vida diaria. Es entendible por ello que a muchos analfabetas les resulta difícil reconocerlo. Ser analfabeta lamentablemente es a veces motivo de burla.
Los analfabetas, en muchos casos, desarrollan técnicas para ocultar que no saben leer ni escribir. La idea es no llamar la atención, se trata de sobrevivir y que la vergüenza les pase lo más escondida posible. La cantidad de escusas en las situaciones cotidianas que pueden desarrollar los analfabetos es basta, van desde que se olvidaron de los lentes a que tienen un problema en la vista y que por eso no pueden ven bien.
Lograr y ver que éstas personas llegan a un curso para alfabetizarse, que acuden a las escuelas para adultos es todo un logro. Un ejemplo de superación personal digno de admiración.
Todos los años se festeja el 8 de setiembre el Día Internacional de la Alfabetización.
Fuente: Dondestudiar.com.uy





